Juan Manuel Gutiérrez Gallardo. Pinturas del año 2024.




Desplazados.




Desplazados, acrílico y óleo sobre lienzo obra de Juan Manuel Gutiérrez Gallardo, pintor de Cañete de las Torres


Desplazados.

acrílico y óleo sobre lienzo.

146x114 cm.


Julio 09, 2026

 

Se trata de un cuadro de técnica mixta; acrílico y óleo de mi autoría fechado en 2024, el cual se titula Desplazados. Ha sido expuesto en exposiciones individuales en el Ayuntamiento de Cañete de las Torres, La sala de exposiciones de la biblioteca municipal Castro del Río y en la Sala Arpillera de la Diputación de Córdoba. Formó parte también de una muestra colectiva llamada "Nuevas Desfiguraciones" organizada por la Facultad de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría y la Universidad de Sevilla en la Casa de la Provincia de Sevilla. 

Si en mi obra de 1991 “El ahorcado” asistíamos al nacimiento de una inquietud matérica y existencial, en “Desplazados” (2024) vemos esa misma pulsión completamente madurada, estructurada y dotada de un discurso político y social de enorme vigencia. 

Desplazados fue planificado desde el principio a modo de mosaico, un gran mosaico de la condición humana contemporánea. Utilizando una estructura de retícula (un políptico visual de 42 módulos), el cuadro funciona tanto como un inventario de identidades fragmentadas como una denuncia del desarraigo colectivo. 

Durante ese curso terminé mis estudios en el Grado Superior de Cerámica Artística en la EADO (Escuela de Artes Dionisio Ortiz). La organización y composición del cuadro son un guiño al mosaico de azulejos, pero de una manera más dinámica.  

En su realización utilicé también una técnica cerámica conocida como trepa, que consiste en recortar “acetatos” con las formas que van a contener cada color del azulejo, lo que facilita la repetición de piezas iguales. 

Nacido de la confluencia entre los procesos de la pintura y de la cerámica artística, 'Desplazados' redefino la técnica tradicional de la trepa y la modularidad del azulejo, utilizando la matriz no para estandarizar, sino para demostrar la infinita y cambiante complejidad del ser humano.  

Para esta obra, recorté dos cabezas (una de hombre y otra de mujer, ambos de origen subsahariano) con la idea de reproducir sus formas externas en positivo y negativo sobre el lienzo. La idea era modificar, más tarde el contenido o dintorno con el fin de que ninguna fuese igual a otra, jugando así a desplazarlas en su casillero. Las cabezas presentan distintos grados de terminación y de iconicidad. 

El hecho de jugar a mover las figuras dentro de su propia cuadrícula refuerza de manera literal el título de la obra. Las cabezas no están perfectamente centradas como en un catálogo rígido; sino que están "desplazadas" de su eje. 

La utilización del positivo y el negativo evoca la dialéctica de la presencia y la ausencia: el cuerpo que ocupa un lugar en el mundo frente a la sombra del que fue borrado o forzado a huir. 

Las cabezas presentan distintos grados de terminación e iconicidad. Se trata de un recurso que permite por un lado leer el proceso de trabajo seguido para la realización del cuadro y por otro generar un ritmo de aparición y desaparición. Introduciendo también en la obra el concepto del non-finito, de la disolución formal, hablando directamente de identidades en proceso de deconstrucción o reconstrucción. El desplazado es alguien a quien se le ha “fragmentado” la vida; se le ha desarraigado. Algunos logran mantener sus facciones nítidas (sus identidades y costumbres) en la memoria, mientras que otros se van desdibujando, absorbidos por el entorno que los confina. 

Es curioso ver que las imágenes menos trabajadas, en las se aprecia más claramente el uso de la trepa, al tener menos materia y textura sean las que, parecen desdibujarse, cuando en realidad son ciertamente el origen del dibujo y las que mas se parecen al individuo original ya que están menos manipuladas. 

 

Juan Manuel Gutiérrez Gallardo.