Juan Manuel Gutiérrez Gallardo. Pinturas del año 2007.




Niña jugando en la playa.




Niña jugando en la playa, óleo (fabricado a mano, con aceite de linaza cocido, pigmentos, cera de abejas y trementina de Venecia) sobre tablero, obra de Juan Manuel Gutiérrez Gallardo, pintor de Cañete de las Torres



Niña jugando en la playa.

Óleo (fabricado a mano, con aceite de linaza cocido, pigmentos, cera de abejas y trementina de Venecia) sobre tablero.

146x114 cm.





Julio 10, 2026

Esta obra representa un paréntesis luminoso y vitalista en mi producción, un destello de energía pura que contrasta con la gravedad existencial de mis otras series. Sin embargo, mantiene mi sello identitario: el uso y conocimiento de la química del material, las texturas acusadas y la disolución del rostro en favor del gesto universal. 

Para contextualizar esta pieza os presento un análisis de sus raíces iconográficas y técnicas, referidas a la tradición histórica y las derivas más actuales del arte contemporáneo. 

Mujeres corriendo por la playa (La course) , pintada por Pablo Picasso en 1922, es el referente histórico absoluto y más potente para mi obra de 2007, ya que conecta mi pieza directamente con el Picasso de la época neoclásica (los "felices años veinte"), un momento donde el arte europeo abrazó el optimismo, la monumentalidad y la alegría de vivir tras el trauma de la Primera Guerra Mundial. En ella, Picasso retrata a dos mujeres de figuras colosales que corren desbocadas, con los brazos extendidos y el cabello al viento, en una playa bajo un cielo azul radiante. 

Aun a riesgo de parecer pretensioso y sin compararme con este gran maestro del arte universal mi obra presenta una serie de paralelismos, como despojar al cuerpo humano de las proporciones académicas tradicionales, dotándolo de monumentalidad. Mi niña no corre acompañada, ni con la ligereza etérea de una ninfa clásica; tiene peso, fuerza, y sus extremidades se expanden para conquistar el plano pictórico. Comparto con el maestro malagueño esa deformación expresiva del cuerpo en favor del dinamismo puro. Además, la estructura espacial es idéntica: una composición dominada por la figura en acción, asentada sobre una franja de arena calurosa, recortada contra una línea de mar densa y un cielo expansivo que amplifica la sensación de libertad absoluta, la libertad que busca una mujer empoderada de nuestra época. 

Era corriente a principios del siglo XX, que artistas como Ernst Ludwig Kirchner o Erich Heckel dejaban las ciudades para pintar figuras corriendo libres por las playas. Buscaban el naturismo: la liberación del cuerpo humano frente a las restricciones de la civilización moderna. Mi obra hereda ese espíritu no académico, pero contrariamente a la de Picasso, que siempre representaba los rasgos identitarios, carece de rasgos faciales definidos (baja iconicidad), deja de ser un retrato individual para convertirse en el arquetipo de la vida salvaje y la integración con el mundo natural.  

Para continuar con esta revisión histórica dentro del contexto español, es inevitable pintar una playa sin referirse a Joaquín Sorolla. Mi obra dialoga con él desde la antítesis, mientras Sorolla busca la luz óptica y el reflejo del agua, yo buscaba la luz interna de la materia, además en mi obra es tema aparece filtrado por el tamiz expresionista cambiando la ligereza del agua por la densidad de la pasta. 

Por último, acabando con los referentes históricos, no puedo dejar pasar, a algunos de mis artistas favoritos. Van Gogh, Gauguin y Matisse. El uso de esa línea de contorno encendida (en rojo/magenta) que separa a la niña del mar y el cielo proviene del cloisonnismo decimonónico. Ellos utilizaban líneas de colores puros y contrastantes para perfilar sus figuras y dotarlas de una energía vibrante, casi eléctrica. En mi cuadro, utilizo ese contorno como un borde que atrapa el movimiento y hace que la figura flote con dinamismo dentro del fondo.  

Si continúo analizando la pintura más actual, la representación del paisaje playero y la figura humana ha abandonado la postal idílica para adentrarse en territorios psicológicos, utilizando texturas densas y colores de alta intensidad. 

Peter Doig (Escocia, 1959) suele pintar figuras solitarias insertas en paisajes naturales (playas, lagos, bosques) basados en fotografías o recuerdos distorsionados. Sus personajes frecuentemente carecen de rasgos faciales definidos, convirtiéndose en proyecciones de la memoria o el sueño. Mi playa de 2007 comparte esa atmósfera de "recuerdo congelado", donde el paisaje no es un lugar geográfico real, sino un estado mental. 

Chantal Joffe (Reino Unido, 1969) en retratos de niñas y mujeres en entornos cotidianos, a menudo a la orilla del mar, priorizando. la frescura del gesto y la verdad del momento sobre la corrección anatómica. La postura imperfecta, dinámica y honesta de mi niña corriendo se alinea perfectamente con esa sensibilidad figurativa. 

Daniel Richter (Alemania, 1962artista contemporáneo alemán utiliza siluetas humanas perfiladas por líneas de colores fluorescentes o ácidos, recortadas contra fondos abstractos o paisajísticos. Mi decisión de pintar el perfil de la niña con ese trazo rojizo utiliza este recurso tan en boga en la pintura actual, utilizado para denotar el aura espiritual o (en mi caso) la energía cinética del cuerpo en movimiento. 

 

Juan Manuel Gutiérrez Gallardo.



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(La course) P.Picasso 1992, Gouache sobre contrachapado, un formato pequeño (de 32,5 × 41,5 cm)